jueves, 28 de junio de 2012

El huevo podrido


· HOY VOY A ESCUCHARTE
· EL SHOW DE BAILE
· LOS PAPELES
· LAS VACACIONES
· LA PANTOMIMA DE LA DIVERSION
· EL HUEVO PODRIDO
· BRILLA POR SU AUSENCIA
· LA RUTINA Y LAS CLASES DE CANTO
 
Llego cansada y con pocas ganas de hablar, el día es horrible, llueve. Ella está esperándome sentada en su silla acunando su brazo enyesado. Entonces decido sacarle tema de conversación para limitarme a escuchar y no tener que hablar de nada.
Le pregunto por el brazo, me cuenta que está tramitando una indemnización que depende del grado de discapacidad en el que haya quedado, pero es poca cosa. Ella responde, habla lo justo, pareciera tener los mismos planes que yo. Enseguida me pregunta en qué ando, entonces como no sé qué contarle le digo que estoy muy cansada. Me pregunta si pronto voy a tocar en el bar y le cuento que estoy en eso, intentando tocar al menos en casa, preparar algo... sobre todo por la edad que tengo y viendo que otra cosa no puedo hacer, porque en el bar hay shows pero de baile, y las chicas que bailan no solo son muy buenas en eso sino que son jovencitas, cualidades de las que yo no dispongo. Le cuento que tomé algunas clases de canto pero que se me acabó la pequeña indemnización del trabajo anterior entonces no puedo seguir.
Después de un rato de estar calladas le comento que la semana siguiente no voy a poder ir a sesión porque tengo que viajar a Córdoba a firmar unos papeles, es un tema familiar del que desconozco absolutamente todo. Ella me interroga largamente pero no puedo responder nada concreto porque ni yo sé de qué se trata. Entonces aprovecha para decirme que después vienen sus vacaciones de invierno, que son dos semanas y que se trata de algo que hasta el año pasado no tenían pese a que en casi todos los hospitales existe desde hace un montón. Le llaman "El Stress" y es por el tipo de trabajo que hace.
Finalmente, después de haber estado bostezando toda la sesión, le cuento que en realidad casi no dormí porque nos tuvimos que quedar en el bar varias horas de más para resolver un problema. Había desaparecido una cartera y, después de muchas idas y vueltas, revisando todo apareció en el locker de una de las chicas. Le dije que me daba mucha pena la carnicería que se había armado sobre ella, y que esta situación se dio sobre todo porque a esa altura de la mañana, sin dormir y habiendo tomado tanto todos están más irascibles, y que aunque ella hubiera sido tan tonta de meter el bolso en su locker con el celular prendido no se justificaba tanta agresión. Ella resumió la situación de horas de suplicio con la canción del huevo podrido.
Al final derivamos en que suelo hacer las cosas de tal manera que mientras estoy nadie se da cuenta, pero cuando no estoy brillo por mi ausencia, igual que en el local de Avellaneda, esa manera de armarme un lugar de indispensabilidad.

Decimosexta sesión:
http://sesionesdeclarita.blogspot.com.ar/2012/06/sesion-16-el-huevo-podrido.html

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