jueves, 13 de diciembre de 2012

Moneda corriente


· ¿QUE SIGNIFICARIA LLAMAR?
· EL CUMPLE
· MONEDA CORRIENTE
· COMO UNA ESPECIE DE PSICOLOGA
· LO QUE ME GUSTA
(· DESDE ARRIBA)
(· "ARACA, VICTORIA, ME PIANTE DE LA NORIA")

Afuera del consultorio hay mucha gente, están inquietos y hablan fuerte. G. da algunas indicaciones desde la puerta y me ve llegar. Me sonríe y me hace un gesto con la mano para que me acerque mientras saluda con un beso a un hombre que sale del consultorio.
La verdad es que hasta ahora no había pasado algo así, pero no me gustó ver que entre el paciente anterior y yo no hubo ni un minuto de descanso para G., que ahora va a tener que escuchar de corrido al menos dos mambos diferentes.
Como estoy un poco incómoda hablo de lo que venía pensando en el pasillo, una pregunta que me hice al pasar: ¿qué significaría llamar a mi familia? Pero no llegamos a gran cosa porque en el medio me suena el celular insistentemente.
Entonces, con la finalidad de sacar temas, hablo de las fiestas y me acuerdo de mi cumpleaños (el 19 de junio), que como este año estuve trabajando en el bar no salí porque "salir" sería ir a un lugar semejante. Y en el bar casi ni brindamos, porque ahí no se festejan los cumpleaños, todo lo contrario, mejor si no existiesen. Esto es porque si una se vuelve vieja ya no puede seguir con el trabajo. Entonces hablamos de eso, de cómo voy sintiendo que envejezco aceleradamente, entre que duermo poco, tomo mucho, la atmósfera de humo constante y el contraste con las chicas super jóvenes que bailan... Es como que la única alternativa es conocer a alguien que te salve, es la fantasía de todos ahí, la moneda corriente. Algunos esperan alguien que los mantenga, otros (o al menos es mi caso) alguien que me muestre otra cosa, otra manera de vivir, de pensar. Pero no pasa nada.
Finalmente me pregunto qué me gustaría, y me encuentro con una traba enorme, tan grande que ni siquiera puedo pensar en una estupidez tal como "me gustaría estar en una playa con palmeras". Es como si lo viera todo desde otro lado, una imagen parecida a la de los practicantes que miran desde arriba, desde una especie de balcón vidriado, a los médicos operando a alguien. Y que me la paso ahí, viendo pasar mi vida, cambiando las situaciones pero nunca operando.
Ella trae nuevamente mi deseo de cantar y tocar la guitarra en el bar, y yo le digo que cómo podría hacer eso entre un montón de minas en bolas, que no compito. Y se ríe porque le viene a la cabeza una película de Peter Sellers donde el tipo entra a una fiesta nudista o algo así con un inflable que tiene una guitarrita adelante.
Hablamos de los deseos frustrados, encerrados, entregados o sacrificados a mamá, donde mi hermana, la "brillante", brilla por lo que tiene, no por lo que es. "Ella tiene todo lo que hay que tener, hace todo lo que hay que hacer". En cambio yo digo "ok, si es eso o nada: nada". Entonces G. dice "araca, victoria, me pianté de la noria... lástima que vos no te piantaste".

Vigecimosegunda sesión:

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